Manu Beaudroit calcula que, en toda la historia de Belo, habló con al menos 500 fondos. En 2023, con la empresa facturando entre 1 y 1,2 millones de dólares de run rate, salió a buscar plata y nadie le invirtió. Estuvieron a punto de fundirse. Su resumen de esa etapa es corto: “Yo hice todo mal, todo mal, todo mal”.
Hoy Belo tiene más de 3 millones de usuarios, es rentable desde 2023 y cerró su Serie A con Tether. Lo que pasó en el medio es probablemente la mejor respuesta que escuchamos a la pregunta que más nos hacen los founders de la red: cómo se llega a una Serie A.
La conversación fue en agosto, en nuestra Open Mentorship “Fundraising 2026”. Junto a Manu, cofundador de Belo, estuvo Roberto “Robi” Peñacastro, cofundador de Leadsales, y moderó Cristian Savid, de Sancor Seguros Ventures. No hubo recetas. Hubo una idea que apareció una y otra vez, desde ángulos distintos: la mejor posición para levantar es cuando no lo necesitás.

Antes de salir: saber qué juego estás jugando
Cristian planteó la matemática sin anestesia. Si un fondo de $30 millones entra por el 5% de tu empresa, va a abrir un Excel y buscar cómo llegás a valer $600 u $800 millones, porque tu empresa tiene que poder devolverle el fondo. “Hay muchos juegos para jugar. El juego VC lo podés jugar, pero tenés que saber que lo estás jugando”.
Ninguno de los dos llegó al venture capital por moda. Belo necesitaba capital porque los servicios financieros son, en palabras de Manu, la segunda industria más regulada después de la nuclear: licencias, tecnología y caja para operar. Robi llegó por algo más terrenal: “Si quiero retener a mi talento, ocupo levantar capital”. No le alcanzaba para pagarles a sus ingenieros lo que les ofrecía el mercado.
Y el juego tiene un costo. “Una vez que tú levantas capital, le vendes tu alma al diablo”, dijo Robi, y dejó una pregunta para hacerse antes de firmar: ¿podés estar en esto los próximos 20 o 30 años? Si hoy ya te pesa, se pone peor.
La ambición se sostiene con números, no con Excel
Si vas por el camino venture, la ambición tiene que ser enorme. Manu habló del síndrome del impostor: los founders “nos ponemos un impuesto muy alto a lo que somos capaces de soñar y hacer”. Robi mira sus números (unos 2.500 clientes, cerca de 5 millones de dólares de facturación, 75% en México) y concluye que desde Latinoamérica se puede construir una billion dollar company.
Pero la ambición tiene una trampa. Cristian propuso hacerse el ejercicio de “road to 100 millones” de revenue, con una advertencia: el Excel todo lo aguanta. Manu fue más lejos: “Los mayores cuentos de ciencia ficción se escriben en Excel”. Y agregó que la data, a veces, es simplemente una forma elegante de mentirte.
“Los mayores cuentos de ciencia ficción se escriben en Excel”. — Manu Beaudroit, Belo
La ambición que convence a un fondo no es la proyección más grande. Es la que se apoya en algo que ya funciona. Leadsales levantó su ronda de 3,7 millones mostrando unit economics sólidos: casi 7 a 1 entre lo que vale un cliente y lo que cuesta adquirirlo.

Una ronda se prepara seis meses antes de empezarla
Cuando Manu repasa qué haría distinto, la lista es concreta: creérsela más, planificar con tiempo y concentrar las reuniones en una o dos semanas, lo que llamó calendar density. La lógica es que todos los fondos hablen de vos al mismo tiempo. “El inversor se mueve mucho por el FOMO”.
Su cálculo: un proceso de al menos seis meses, que hay que empezar a preparar seis meses antes. También admitió otro error clásico: en un intento salió a buscar 50 millones de dólares sin estar seguro de necesitarlos.
Y si la Serie A es tu próximo objetivo, el consejo es literal: “Hoy arrancá a construir las relaciones de la Serie A y la Serie B”. Los fondos invierten en gente en la que confían, y la confianza se construye con un track record que puedan ver.
El investor report: construir convicción sin gastar horas
La herramienta para eso es poco glamorosa. Manu manda reportes mensuales, “religiosamente”, con los principales hitos, pedidos y también los problemas que tuvieron y cómo los resolvieron. Estar top of mind, dice, es parte del brand equity de una startup.
Cristian lo bajó a una táctica: mandá un buen reporte mensual a los 50 fondos que hoy no te invirtieron pero con los que vas a hablar en la próxima ronda. Mes a mes van ganando convicción, y vos multiplicás tus horas, que son el recurso más escaso de la compañía.
- Mensual y constante: “religiosamente”.
- Hitos principales y pedidos concretos.
- Problemas que tuvieron y cómo los resolvieron.
- Destinatarios: los fondos que todavía no te invirtieron, pero con los que vas a hablar en la próxima ronda.
Así llegó Tether. Belo había intentado levantar y no se había dado. Cuando Manu estaba por “colgar la toalla” y concentrarse en la operación, le llegó un mail: lo venían siguiendo. Después vinieron seis meses de conversaciones hasta el term sheet, más due diligence y documentos. Manu agregó que en este mundo hay mucho que no se ve, el backchanneling: el reporte que le mandaste a un inversor termina reenviado a otro.

La palanca que más se subestima: el gasto
La parte menos contada de la historia de Belo es la que mejor explica el resto. Facturar más de un millón no los salvaba: “nos fumamos la caja”, resumió Manu. Ajustaron la operación y pasaron de estar a punto de quebrar a ser rentables en seis meses, con un equipo lo más chico posible, contratos renegociados con proveedores y la disciplina de ser buen pagador. Su imagen: venís a 200 km/h y aparece una curva de 90 grados. “La palanca del gasto en una startup es casi igual o más importante que los ingresos”.
Robi contó la otra cara de la misma moneda. Llegó a la charla después de una reunión en la que un inversor, sin que él estuviera levantando, le ofreció 2 millones de dólares. Su lectura: todo cambia cuando proyectás seguridad, y la mejor forma de levantar es poder decir “no te necesito, te cuento lo bien que me va”.

Lo que nos llevamos
Las dos historias terminan en el mismo lugar. A la Serie A no se llega con un deck más ambicioso ni con más reuniones. Se llega cuando la empresa puede sostenerse sin esa ronda y los fondos ya te conocen, porque venís mostrando mes a mes qué hacés con lo que tenés. Por eso la preparación empieza mucho antes que el proceso, y por eso cuidar el gasto también es una estrategia de fundraising.
Gracias a Manu, Robi y Cristian por la generosidad de contar lo que salió bien, y sobre todo, lo que no.
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